Profesionales de distintos medios participaron en un debate, seguido por la intervención del Secretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver

Los galardonados con los diplomas de Los Lunes de KPMG correspondientes a 2019.

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Un año más, la APIE y KPMG España, junto con un gran número de periodistas y amigos, se reunieron en la sede de esta última para celebrar el aniversario -el undécimo ya- de Los Lunes de KPMG, iniciativa impulsada por ambas entidades gracias a la cual se han celebrado más de cien encuentros entre expertos y profesionales de la prensa, enfocados a la formación de los periodistas sobre los temas más de actualidad en cada momento.

El acto se abrió con la intervención del presidente de KPMG España, Hilario Albarracín, seguida de un coloquio entre periodistas de diversos medios, esta vez con la ética profesional como tema a tratar; el cierre de la jornada corrió a cargo, como el año anterior, de Miguel Ángel Oliver, Secretario de Estado de Comunicación.

En su intervención, Hilario Albarracín señaló que la sociedad actual está inmersa actualmente “en un momento de cambio, con más acceso que nunca a la información, pero también con mayor desconcierto”, con unos últimos años donde “hemos vivido dominados por los tuits y los titulares”. Frente a esta situación, reivindicó el papel del “periodismo con mayúsculas”, que profundice en la ética y en la calidad.

Hilario Albarracín, Presidente de KPMG España, durante su intervención.

Tras las palabras del presidente de KPMG, comenzó la mesa redonda que, con el título “El papel de la ética en el periodismo”, y moderada por Iñigo de Barrón Arniches, Presidente de la APIE, contó con la participación de Isaías Lafuente (Cadena SER), Yolanda Gómez Rojo (ABC), Fernando Garea (Agencia EFE), Vicente Vallés (Antena 3) y Martí Saballs (El Mundo). Tantos profesionales de primera, y con tanto que decir, hicieron inevitable que el debate se pasara -ligeramente- de tiempo.

Los participantes en el debate sobre ética periodística: de izquierda a derecha, isaías Lafuente (Cadena SER), Yolanda Gómez Rojo (ABC), Fernándo garea (Agencia EFE), Iñigo de Barrón Arniches (APIE y El País), Vicente Vallés (Antena 3 Noticias), Anna Bosch (TVE) y Martí Saballs (El Mundo).

Abrió el debate Isaías Lafuente quien, tras indicar que “tan mal no lo estaremos haciendo, porque en España hay menos periodistas encarcelados que políticos”, apostó por la transparencia y la coherencia como principales armas de la ética en el periodismo, indicando la necesidad de que los periodistas “seamos coherentes con lo que comunicamos. Hay que predicar y dar trigo”. Por su parte, Yolanda Gómez Rojo opinó que lo principal es “ser honesto y explicar qué valores defiendes. A partir de ahí, todo lo demás. Lo que no puedes hacer es engañar a nadie”, pero señaló también la importancia de la formación de los periodistas para asegurar la exactitud de las informaciones que se publican, ya que cuánto mayor sea ésta sobre el tema en el que se escribe, más capacidad tendrá el profesional para identificar la información interesada o errónea.

Fernando Garea describió la ética en el periodismo como la misma que es necesario observar en otras profesiones “con algunos matices, el fundamental de los cuales es la transparencia”, y distinguió entre la ética del periodista individual y la de las empresas periodísticas, indicando que la primera es la que mantiene el profesional en su día a día, y la segunda, la que la compañía debe observar a la hora de hacer transparentes sus acuerdos y proyectos conjuntos con empresas ajenas a este campo profesional. Vicente Vallés señaló que la honestidad profesional y la personal están necesariamente unidas, pero también apuntó como gran problema a la crisis de credibilidad que vive la propia información, donde “los hechos mismos se han personalizado, no son objetivables”, sino que “se ajustan a lo que cada uno quiere recibir”. Vallés añadió que los últimos años han agudizado la tendencia de los lectores, oyentes y espectadores a atender sólo a los medios que más se ajustan con su manera de pensar, ya que cada vez más se traslada la opinión a las propias noticias.

Por su parte, Anna Bosch renunció al término “objetividad”, ya que los periodistas, según declaró, “somos subjetivos porque somos personas. Pero sí tenemos que ser honestos”, y coincidió en señalar como uno de los grandes problemas la relativización de los mismos hechos, ya que “si no estamos de acuerdo en que dos más dos son cuatro, no podemos informar correctamente”. La tendencia ideológica, que siempre ha existido de forma lícita en los distintos medios que forman una democracia plural, “no tiene que pasar por ocultar hechos al público”. Este último punto sirvió de enganche para Martí Saballs, que recordó sus experiencias informando en Cataluña donde se enfrentó a una progresiva radicalización por parte de compañeros de profesión. Cataluña, añadió, es un perfecto ejemplo de un escenario donde la ética periodística “ha desaparecido por cumplir unas series de aspiraciones y deseos”, un fenómeno preocupante que, añadió, “está ocurriendo en otros registros ideológicos”.

Miguel Ángel Oliver, Secretario de Estado de Comunicación, durante su intervención.

Cerró el acto la intervención del Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, parte de la cual se centró en responder a las quejas presentadas por la APM, la FAPE y la APIE ante la limitación de preguntas en las ruedas de prensa del Presidente del Gobierno, recordando las 70 comparecencias y 44 ruedas de prensa realizadas durante los 18 meses de Gobierno en funciones. Tras preguntar de forma retórica si “¿de verdad piensa alguien que se hacen ruedas de prensa ilimitadas?” explicó que las dos preguntas del miércoles 11 de diciembre se decidieron incluir en lo que en principio iba a ser sólo una declaración, y que al final contuvieron ocho cuestiones “la mayoría referidas a ERC”. Señaló igualmente la necesidad de que el periodismo haga autocrítica –“y me incluyo, ya que 35 años de profesión en comparación con el año y medio que llevo aquí pesan demasiado”-, indicando que “nuestro papel de relatores y fiscales del comportamiento político tendemos a generar una dinámica que puede resultar enfermiza”, aludiendo a la premura con que los medios demandan declaraciones oficiales, y añadió que “exigimos respuestas a los políticos y nos exigimos pocas a nosotros en circunstancias que tienen que ver con la ética y los códigos deontológicos”.