El consejero delegado de Iberdrola reclama una mejora en la infraestructura de las redes para aprovechar todos los recursos económicos de las renovables

Mario Ruíz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, durante su intervención en el curso de economía organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.
La fuerte presencia de España en el marco de las energías renovables está fuera de duda, pero para Mario Ruíz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola, está pendiente de una actualización en las infraestructuras para trasladar ese potencial al entorno económico. Así lo ha manifestado durante su intervención en el Curso de Verano organizado por la APIE, con el patrocinio del BBVA, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.
Según ha declarado, «hemos conectado a través de redes toda esta energía, pero nos faltan las redes necesarias para sacarla de la piscina y llevarla hacia los domicilios y las empresas». Una carencia de infraestructuras que ha calificado como “la gran tarea pendiente” ya que, sin el desarrollo en transporte y distribución, la electrificación pierde eficacia.
Actualmente, ha añadido, existen 100.000 MW de demanda eléctrica sin acceso a la red, una cifra que bloquea miles de millones de euros en inversión industrial, impide nuevos proyectos productivos y limita la electrificación de la economía. Por ello, ha considerado insuficiente el 0,13% del PIB destinado a redes, que no ofrece suficientes herramientas para el desarrollo de la economía de la electricidad a gran escala.
Preguntado por el cambio de presidencia en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Ruíz-Tagle ha pedido a la nueva cúpula que actúe como “agilidad y visión de futuro”, y a los nuevos integrantes del Consejo a que “vayamos todos buscando un ritmo adecuado”.
El potencial renovable, a su juicio, no es suficiente para justificar el cierre de centrales nucleares; refiriéndose en concreto al de la de Almaraz, en Cáceres, el consejero delegado de Iberdrola ha solicitado que se prolongue su funcionamiento durante tres años adicionales. El cierre de nucleares, ahora mismo, es un “lujo”, ya que supondría prescindir del 20% de la energía generada en España, un porcentaje excesivo para suplirse con otras fuentes. «No nos parece adecuado cerrar una central nuclear con la situación que tenemos actualmente».