Gonzalo Landaluce, Director de Claves de Gestión, entre los autores Natalia Obregón y Javier Labiano.

Cuando un empresario anglosajón crea una compañía de éxito, empiezan a aparecer libros e incluso películas sobre su historia; cuando lo logra un empresario español, se esconde para que nadie sepa cómo lo ha hecho. Este es el tópico que quiere desmontar el nuevo sello editorial Claves de Gestión, dedicado a narrar los casos de empresas españolas de referencia, que se ha presentado en un desayuno de prensa organizado conjuntamente con la Asociación de Periodistas de Información Económica.

Durante el acto, se presentaron los dos primeros títulos de la colección: Repsol, claves para convertir una petrolera sin petróleo en la décima del mundo, escrito por la periodista y miembro de APIE Natalia Obregón, y Juanjo Azcárate y la historia de CCC, del periodista Javier Labiano. No tardarán en tener compañía, pues Gonzalo Landaluce, director de Claves de Gestión, anunció un ritmo de publicación de dieciséis títulos al año; tienen otros cinco en preparación y están buscando tanto periodistas que quieran convertirse en autores como empresas dispuestas a abrirse a ellos para contar su historia.

Abrir las puertas

Los libros de esta colección, precisó Landaluce, no son encargos, ni se cobra por ellos a las empresas, ni su contenido está controlado por estas. Es la parte más complicada, reconoció el editor, conseguir que abran las puertas a sus periodistas, y estén dispuestos a enfrentarse a sus momentos más complicados, propios, por otra parte, de toda empresa de éxito, pero es necesario, ya que son libros escritos “a través de entrevistas con los protagonistas, los que trabajan en esas empresas. Están elaborados con información de primera mano, no con documentación de la página web”. Cada volumen finaliza con análisis sobre las fortalezas y debilidades de la empresa, que resumen la visión del autor.

Natalia Obregón declaró no haber tenido ningún problema con Repsol sobre el acceso a los profesionales que trabajan allí, incluso su presidente Antonio Brufau. Elegió la petrolera porque le pareció “una rara avis dentro del panorama corporativo de nuestro país, donde no existe ninguna empresa petrolera de ese calibre”, y le llamó la atención el que una compañía sin petróleo se convierta en diez años en una de las petroleras más importantes del mundo”.

Más tradicional –y personal- fue la aproximación de Javier Labiano a CCC, una empresa que no se entiende sin la personalidad de su consejero delegado, Juanjo Azcárate, que ha transformado una compañía de cursos por correspondencia en una empresa plenamente digital. Su libro recoge necesariamente la evolución no sólo de la compañía, sino de la España de los años 60 y 70 hasta la explosión de las nuevas tecnologías.

El objetivo de la colección, concluyó Gonzalo Landaluce, es construir una biblioteca de referencia sobre empresas españolas ejemplares donde se analicen las claves de su éxito y se pongan en conocimiento de la sociedad, los emprendedores o los estudiantes. Y para ello, insistió, están abiertos a compañías que no teman contar su historia y a periodistas con ganas de escribirla.

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