El Presidente de Telefónica España inaugura la primera sesión del XVIII Curso de Economía para Perodistas organizado por APIE, que contó con las ponencias de Pedro Peña (Vodafone) y Augusto Baena (Oliver Wyman).

Las comunicaciones parecen moverse a golpe de revolución: en la historia han quedado las producidas hace más de un siglo por la llegada del teléfono, y muy posteriormente de los dispositivos móviles, que coincidió con la apertura de Internet al sector privado. Y hoy, más de veinte años después de esa última revolución, la siguiente está llegando ya en forma de convergencia, que llevará a un nuevo nivel los servicios de las compañías de telecomunicaciones.

Sobre este punto mostraron un acuerdo total los participantes en la I Jornada del XVIII Curso de Periodismo organizado por la APIE, y dedicada al futuro de las Telecomunicaciones. Una jornada que se cerró con un almuerzo para periodistas con Luis Miguel Gilpérez, presidente de Telefónica España, y que contó previamente con las ponencias de Augusto Baena, socio de Comunicaciones, Medios y Tecnología de Oliver Wyman, y Pedro Peña, director general del Área de Legal y Regulación de Vodafone España.

PRIMERA JORNADA GENERAL El potencial de todo lo que está por llegar –o incluso llegando- fue señalado por los tres invitados, y es un nuevo mundo de comunicación edificado sobre las cenizas del antiguo basado en el cobre y la telefonía convencional, y que tendrá como soportes la fibra óptica y la cuarta generación móvil. Luis Miguel Gilpérez ofreció algunos datos, que calificó como “la punta del iceberg”: 760 millones de hogares conectados en todo el mundo, 7.000 millones de líneas móviles (más que habitantes), y una previsión de tráfico de 3,8 gigabytes por usuario dentro de pocos años.

En este marco, añadió, España está por delante de sus vecinos, ya que “somos líderes en el uso de redes sociales y de penetración de smartphones dentro del contexto europeo”, con una penetración de Internet del 72% -frente al 68% de media europea-, un 66% de tasa de smartphones y unos hábitos de navegación de 1,45 horas por persona y día. Estas cifras, añadió, seguirán creciendo hasta alcanzar una media de 5,7 pantallas por hogar en España, lo que traerá consigo un gran crecimiento del vídeo, buena parte del cual se desarrollará en redes móviles. “El vídeo móvil incrementará el tráfico de datos un 50 por ciento”, estimó Gilpérez.

Necesidad de unidad

Esta penetración de las herramientas digitales fue compartida en su intervención por Augusto Baena, que en su ponencia señaló a España como el séptimo país europeo en implantación de fibra óptica –el 74% de la población-, la cual, además de un servicio en sí, “es una plataforma para nuevos negocios”. De hecho, explicó, “el modelo de ofrecer únicamente telefonía móvil está en retroceso”; obtener beneficios de él es aún posible, pero muy difícil, porque las tarifas “no paran de reducirse”.

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Las redes móviles comparten con la fibra óptica el papel de canales de transmisión para los nuevos servicios, y aumentarán su importancia cuando se libere el dividendo digital, ya que las frecuencias que dejen libres los canales de televisión, todas en el entorno de los 800Mhz, serán las de mayor calidad. Los usuarios lo percibirán en un aumento en la velocidad y la cobertura de sus servicios de 4G, lo cual, indicó Baena, vale la pena “incluso a cambio de ver un poco menos de televisión”.

Augusto Baena también advirtió de los posibles peligros que acechan a este marco, como es la excesiva fragmentación del mercado europeo; la convergencia afecta a un mercado de fusiones y compras que concluirá en un escenario con menos operadores, pero las empresas de Europa siguen siendo vulnerables a adquisiciones por parte de operadores americanos, chinos, o de Oriente Medio. “Necesitan unirse y crecer para protegerse”, concluyó.

Una convergencia inevitable

Pedro Peña describió un mercado de telecomunicaciones que, tras sufrir una caída “como el resto de la economía”, va mejorando, y ofreció una estimación personal según el cual la facturación en un año del sector de las comunicaciones ronda los 26.000 millones de euros, frente a los 3.600 millones del sector audiovisual. Dos sectores que legalmente son mundos separados, pero cuyas ofertas están convergiendo, y donde “la Tv de pago es la killer app de las nuevas ofertas de telecomunicación.”

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El director general del Área de Legal y Regulación de Vodafone España coincidió con Augusto Baena en describir un mercado de operadores que tiende a la convergencia y la consolidación, y consideró que la UE debe cambiar su enfoque hacia una mayor tolerancia de estas adquisiciones. “La legislación”, declaró “debe promover la competencia y la inversión”, aunque expresó sus dudas de que la segunda pueda producirse “en el marco legal de competencia que se ha mantenido en los últimos veinte años”.

De la misma manera, Pedro Peña consideró que sería conveniente que la legislación diera más importancia “al riesgo y a la diferenciación, y preocuparse menos de que haya tres operadores que tienen más o menos lo mismo. Quizá sea bueno dejar que haya alguien que tenga más, y permitir un operador tenga más espectro que otro”. En todo caso, opinó, “hacer un traje para las empresas de Internet que sea el mismo traje que se están haciendo las empresas de telecomunicaciones no es una buena solución”.

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