El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia inaugura la XXX Edición del Curso de Economía para Periodistas Organizado por APIE con el patrocinio del Banco Popular.

El almuerzo de prensa con el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) parecía la manera más natural de cerrar la primera jornada del Curso de Economía para Periodistas de 2017, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica, tras una sesión dedicada a la economía colaborativa, de la que este organismo tiene mucho que decir. El almuerzo se celebró, como es tradicional, en la sede del Banco Popular en Madrid, que patrocina y alberga este curso desde hace la redonda cifra de 30 años. Y, también como es tradicional, las preguntas de los periodistas asistentes fueron bastante más allá del tema del día, para adentrarse en las últimas noticias sobre el presente y futuro de la CNMC y de su presidente.

Pero estas últimas noticias pueden tener más relación de la que parece con el futuro de la economía, ya que una de ellas se refiere a la posible división de la CNMC en varios organismos, acción que, de producirse, Jose María Marín Quemada ha dicho que será el primero en aceptar, “pero lamentaré que haya sido así”, puntualizó, “porque la realidad que tenemos hoy es una realidad multifacética, donde hay empresas de energía que venden telefonía, y empresas de telefonía que venden contenidos. La unidisciplinariedad es algo de hace años, todo está cambiando muy deprisa. Y por eso requieren de una regulación que tenga también una capacidad multisectorial”. Preguntado sobre la opinión de algunos miembros del Gobierno de que la CNMC recoge un exceso de competencia, ha ironizado que “es curioso que esa postura no sea compartida por el resto de los gobiernos europeos”.

Un ajuste fino para la Ley

Marín Quemada ha señalado que los cambios originados en la estructura económica por el surgimiento de la economía digital pueden haber dejado obsoletas las leyes de regulación: “Regular lo nuevo con instrumentos antiguos suele dar mal resultado. Hace falta contar con el arsenal adecuado, y no estoy seguro de si lo tenemos”. Aunque resaltó que la Ley de Competencia “es una ley magnífica, muy valorada en otros países de Europa”, añadió que también “es una ley de 2007, ya tiene diez años, y no han sido diez años cualquiera. Han sido diez años de cambios profundos producidos a una velocidad extraordinaria. Por eso le va haciendo falta un ajuste fino para incorporarle las necesidades derivadas de operar sobre unos mercados y modelos que antes no existían”.

Un momento de la intervención de Jose María Marín Quemada, presidente de la CNMC, en el almuerzo de prensa con que concluyó la primera jornada del XXX Curso de Economía para Periodistas organizado por APIE con el patrocinio del Banco Popular.

Unas necesidades que, en lo que se refiere a la nueva economía, pasa por un proceso de regulación, del que estuvieron exentas en unos primeros tiempos, según ha recordado Marín Quemada, por miedo a que una aplicación excesivamente rígida de la normativa afectara a su crecimiento e incluso produjera su desaparición. “Pero ya no estamos en ese momento; han ocupado un espacio enorme hasta el punto de que en algunos sectores han expulsado a las compañías tradicionales”. Los reguladores deben formular las normas de adaptación de estas nuevas empresas al entorno económico, fiscal y de garantías “con cuidado de no equivocarnos”.

Presiones y división

Uno de los problemas concretos con que la CNMC se está encontrando en España a la hora de establecer esa regulación han sido las propias divisiones en el seno de la Comisión, que les impidió avanzar en la definición y regulación de la nueva economía, por las distintas posiciones dentro del Consejo. Asímismo, Marín Quemada ha aludido -sin concretar, a pesar de haber sido preguntado reiteradamente sobre ello- a gobiernos más atentos a determinadas presiones de grupos de interés defensores de la economía tradicional. El presidente de la CNMC, por su parte, ha negado haber recibido presiones; “sí hemos tenido presentación de intereses de algunos grupos. Les hemos escuchado y luego, lógicamente, hemos hecho lo que debemos hacer”.

El presidente de la Comisión ha concluido el turno de preguntas recalcando el papel de la misma a la hora de ahorrar dinero en sobreprecios a los consumidores españoles, en un volumen que ha estimado en 800 millones de euros anuales. Preguntado sobre si la división de la CNMC puede significar su renuncia en el cargo, se ha limitado a contestar que “uno ya va cumpliendo años y no me preocupa demasiado… Como creo que ya he puesto de manifiesto”.

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