El Consejero Delegado de Endesa declara en el curso de la APIE que la energía nuclear es imprescindible para alcanzar el objetivo de reducción de emisiones en 2030

“Tenemos que tomar decisiones a corto plazo para poder cumplir los objetivos del largo plazo”. Esta frase pronunciada por José Bogas, Consejero Delegado de Endesa, durante su intervención en el curso de economía organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, fue un eficaz punto de apoyo para desarrollar algunas de sus posiciones con los temas que actualmente hay encima de la mesa en el sector energético español. Porque los objetivos a largo plazo se refieren al cese de emisiones de CO2 en la Unión Europea para el año 2050, pero las decisiones a corto plazo se incluyen aspectos tan espinosos como reabrir o no la central nuclear de Garoña o plantear la reducción fiscal a la energía nuclear, a la que el ministro Álvaro Nadal se sigue oponiendo de forma tajante. También hubo tiempo para una buena noticia: Bogas no espera que la sequía de este año produzca subidas alarmantes en el rebido de la luz: “tendría que haber alguna circunstancia excepcional para que eso ocurriera”.

Sin nucleares, no

Las nucleares, añadió, son un jugador imprescindible si España quiere llegar a los objetivos de descarbonización para 2050 y a todas las reducciones paulatinas que deben alcanzarse en los años anteriores. “Para que cumplamos los objetivos de 2030 (que suponen una reducción del 60% en las emisiones de CO2), desde este momento tenemos que ampliar el patio de renovables en 30.000 megawatios, lo que supondrá un esfuerzo tremendo. Si eliminas las nucleares, eliminas 7.000 megawatios. Tendrías que sustituirlos por algo. 7.000 megawatios de ciclos combinados harán que en 2050 no cumplas las emisiones cero, y además, se producirá una subida de precio de entre un 15 y un 20%. Así que son necesarias las centrales nucleares”.

En lo que se refiere a la cuestión de la falta de rentabilidad de estas centrales, negada en varias ocasiones por el Ministro, Bogas matizó que “tienen un saldo positivo, pero eso no quiere decir que sean rentables; sólo que, del dinero que metes, sacas un poquito cada año. Y sigues con ellas porque, con el tiempo, se van haciendo un poco más rentables. Su rentabilidad esta muy ajustada”.

Si bien especificó que reabrir o no Garoña “no supone absolutamente nada” considerando su aportación a la producción energética de sólo 450 megawatios, el presidente de Endesa declaró que su posición es esperar a que el Gobierno se pronuncie sobre el tema. Una espera que se ha probado provechosa, ya que mientras llega la decision -previsiblemente para el 8 de agosto- el Consejo de Seguridad Nuclear ya ha declarado “que esta central, que tiene más de 40 años, está en perfecto estado de revista y podría seguir adelante”.

José Bogas, Consejero Delegado de Endesa, durante su intervención en el curso de economía organizado por APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Renovables más competitivas

Previamente, durante su intervención, José Bogas declaró que actualmente ven más posible que hace cinco años cumplir con los objetivos de 2050 “en parte por los grandes avances tecnológicos y la reducción de costes en las energías renovables. Los precios empiezan a ser competitivos con respecto a las tradicionales, aunque siguen problemas como el de la intermitencia, la flexibilidad y el almacenamiento”. También abogó por un plan de transición que abarcara los diferentes temas, y pidió no olvidar a los denominados sectores difusos, como industria, edificación y transporte: “Si sólo se actúa en el sector eléctrico sería imposible cumplir con el objetivo de emisiones cero para 2050”.

Pasando a lo que quizá fuera el aspecto de interés más inmediato de su intervención, José Bogas negó que la sequía y la falta de viento vayan a suponer una subida del recibo de la luz comparable a la de enero donde se superaron los 70 euros por megawatio/hora. “Aquello fue una situación global y esto es más una situación local”, donde el problema es puramente climático sin factores como la demanda de gas y “una serie de circunstancias extremas por la globalización del problema”. Considerando además que actualmente el precio de la luz, 51,4 euros por megawatio/hora debería haber bajado en abril y mayo, “no creo que los precios se vayan a disparar”.

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