Desde 2008, el observatorio laboral que publica la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) se ha convertido en una útil herramienta a la hora de analizar los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el Instituto Nacional de Empleo. En su última edición, que se presentó en un acto organizado conjuntamente con la APIE, ha optado por un cambio de rumbo “a la vista de que, desde abril de 2014, dicha información está públicamente disponible en la página web del INE”.

El nuevo observatorio laboral está dividido en cuatro secciones: regional, sectorial, histórico y análisis, para ofrecer un cuadro completo de la evolución del empleo a través del tiempo, las comunidades, y los grandes sectores de actividad. Los datos del último trimestre, recogidos y procesados por este nuevo sistema, no dejan duda sobre una recuperación de la creación de empleo; pero tampoco la dejan sobre la calidad del mismo. Sara de la Rica, catedrática del País Vasco y coordinadora del Observatorio, declaró que nos esperan “empleos de alta temporalidad, pocas horas y bajos salarios”, y expresó sus dudas, a título personal, de que el Gobierno pueda cumplir su promesa de acabar 2014 con 600.000 nuevos puestos de trabajo.

Empleo volátil y desigual

Los datos recogidos y contratados por el observatorio refuerzan esta idea: estableciendo 2007 como el año de comienzo de la crisis, no ha habido una destrucción de empleo tan fuerte como se creía, sino más bien una alta volatilidad: se creaba tanto empleo como se destruía, mediante el flujo de continuo de contratación y despido de jóvenes. La temporalidad sigue siendo enormemente alta, a pesar de que en el último trimestre se ha creado empleo, y señalan fuertes desigualdades por regiones: Baleares, Asturias. Cantabria y Navarra destacan por una fuerte creación neta de empleo, mientras que Andalucía, la Comunidad Valenciana y Murcia han sufrido una fuerte destrucción. Por sectores, Servicios, Industria y Construcción han generado empleo neto, mientras que Agricultura lo ha perdido, algo, por otra parte, habitual en esta época del año.

Flexibilidad sin protección

El estudio señala también un aumento “espectacular” en el número de parados de larga duración, que ha pasado de representar el 26% en 2007 a alcanzar el 66% en el segundo trimestre de este año.

Angel de la Fuente, Director Ejecutivo de FEDEA, quiso resaltar los beneficios de la reforma laboral a la hora de flexibilizar el mercado de trabajo, aunque señaló el problema de unos dos millones de parados, sin formación específica y de más de 45 años, que probablemente no volverán a encontrar un hueco en el mercado laboral. De la Rica puntualizó que esa flexibilidad no tiene que estar reñida con la protección de los trabajadores, y que la reforma laboral acentuó lo primero, pero se olvidó de lo segundo.

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