El Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid determinó los principios que, a su juicio, deben seguirse para elaborar el nuevo modelo de financiación autonómica

Hace ya unas cuantas semanas que cualquier intervención de un político donde se vaya a tocar el tema de la financiación autonómica tiene asegurada la atención de los medios. Enrique Ossorio, Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, lo sabía y no defraudó. Durante el desayuno organizado ayer por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) presentó un decálogo elaborado por el Gobierno de Madrid con los principios que deberían seguirse a la hora de elaborar el nuevo modelo de financiación autonómica, y fue tajante en su valoración del hoy vigente, aprobado en 2009: “ha conseguido la unanimidad en el sentido de que no le gusta a nadie”.

La presentación del decálogo estuvo precedida de una prolongada crítica a los fallos que, declaró Ossorio, incluye el actual modelo de financiación, al que acusó de haber sido concebido con la idea de perjudicar los intereses de Madrid. “Fue un modelo impuesto de forma unilateral, muy oscuro”, declaró. “Se redactó de tal manera que ni yo sé lo que quiere decir, la ley es tan compleja que no hay quien la entienda. Eso se hizo deliberadamente, y durante los siguientes años el gobierno socialista aplicó el modelo de financiación como quiso”. En consecuencia, indicó, “Ni los funcionarios del ministerio de Hacienda saben hacia dónde va el sistema de financiación”.

Política de incentivos

Los principales puntos del decálogo estuvieron enfocados a evitar que estos fallos se repitieran a la hora de negociar el nuevo modelo de financiación, negociación que deberá ser multilateral, clara y transparente, “sin retorcimientos estadísticos que afecten a regiones concretas”. La aportación a las comunidades de recursos suficientes para una gestión adecuada de servicios como sanidad y educación fue otro de los puntos incluidos, aunque Ossorio especificó que estos recursos deben calcularse de forma justa y equitativa, “tomando como base la población real”, y citó como ejemplo que “Andalucia y Cataluña reciben 4.000 millones de euros más que Madrid para financiación, y solo tienen un millón de habitantes más”.

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El Consejero de Economía solicitó también una política de incentivos para las Comunidades que cumplan con los objetivos de déficit, ya que con ello se consiguen unas economías más dinámicas y “deberían tener algún retorno de ese buen funcionamiento”. El retorno a cambio de lo que se aporta constituyó, en conjunto, uno de los temas con mayor presencia durante el acto, centrado en lo que Ossorio denominó “solidaridad entre territorios” para referirse a la diferencia entre lo que recauda Madrid y el escaso porcentaje de esa recaudación que se queda en la Comunidad. Para Ossorio, “no tiene sentido que las regiones más ricas, las que más aportan, sean también las más pobres, las que menos reciben. Todas las comunidades se benefician de la riqueza de Madrid”.

Un modelo único

Ossorio defendió también durante su intervención que el nuevo modelo de financiación autonómica debería ser único para todas las comunidades, entre otros motivos porque España no puede permitirse nuevas excepciones. “El País Vasco y Navarra tienen una financiación muy por encima del resto. Nos lo podemos permitir gracias a su dimensión, pero si regiones grandes como Madrid o Cataluña entraran en ese modelo, sería algo inviable y no se podría mantener”.

En conjunto, consideró que “la situación política es muy compatible con este decálogo que hemos presentado”, y consideró que sus propuestas se adecuaban a las necesidades de todas las comunidades autónomas; aunque “yo tengo que posicionarme de un modo favorable a Madrid”, se mostró convencido de que “este decálogo es bueno para Cataluña también. Lo que es bueno para Madrid es bueno para Cataluña”.

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