La presidenta de la CNMV interviene en los cursos de verano de la Universidad Complutense y contesta a las declaraciones de Luis de Guindos sobre el papel de la Comisión en el caso de las preferentes

Si bien la intervención de Elvira Rodríguez en el curso de verano organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander se movió por las líneas generales de la nueva regulación del sector financiero y la evolución de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el turno de preguntas fue una lista de nombres propios, con el Banco Popular, Pescanova y Bankia protagonizando gran parte de las mismas.

Sobre el primero, con la ampliación de capital aún en marcha, la presidenta de la CNMV declaró que piensan analizar el proceso con minuciosidad, cosa que a la propia entidad no le coge de sorpresa, ya que “en primer lugar, recordamos al banco las normas que tenía que cumplir con la comercialización, hicimos un análisis previo y les dijimos que en una segunda fase íbamos a analizar cómo habían comercializado”. Este procedimiento, añadió, forma parte de la intención de entrar de forma muy temprana en las operaciones relacionadas con los inversores y ahorradores minoristas, como ya han hecho con entidades de las dimensiones de AENA y Endesa. “Es un producto complejo, y si se coloca, tendrá que adaptarse a la normativa en vigor”.

Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV, durante su intervención en el curso de verano organizado por APIE en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.

Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV, durante su intervención en el curso de verano organizado por APIE en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.

En cuanto a Pescanova y su posible regreso a la cotización bursátil, exigió a la nueva empresa que tenga sus cuentas “completamente cerradas y calificadas”, ya que “sale con un endeudamiento importante, y no vamos a permitirlo hasta que no quede todo claro”. Entre las cosas que tienen que quedar claras, añadió Rodríguez, está la transición de la vieja empresa a la nueva, ya que la anterior “tenía una actividad industrial. Ahora esa actividad, por mor del convenio de acreedores, se ha traspasado a una nueva sociedad, que no cotiza. En el momento enque salga a cotizar, tendremos con el mismo nombre una cosa completamente distinta”.

Bankia entró en el turno de preguntas como consecuencia las declaraciones hechas días antes en el curso de APIE por el Ministro de Economía en Funciones, Luis de Guindos, donde exoneraba en parte a Rodrigo Rato de la responsabilidad la operación, repartiéndola también entre el Banco de España y la CNMV. Unas declaraciones en las que la presidenta se negó a entrar –“es cierto que el Banco de España y la CNMV estábamos allí. No puedo decir nada más”-, pero sí quiso precisar que “La Comisión hizo lo que pudo hacer. Con respecto a permitir que saliera sin las cuentas de los últimos tres años, la entidad no los tenía entonces, así que salió con las cuentas de las entidades que la formaron. Se hizo el análisis de los folletos aplocando los parámetros y las circunstancias conocidas en ese momento, si eran completos y congrentes con lo que tenían que contener. Y en el debate sobre el precio, la CNMV, sin tener una competencia directa, exigió el que 40% de la emisión se hiciera en inversores profesionales y más del 50% en institucionales, lo cual hizo que el precio de salida bajara sensiblemente. Esa fue la labor de la CNMV y yo me quedo ahí”.

Bankia, un riesgo conocido

A la hora de responder sobre si los cambios introducidos en la Comisión impedirían nuevas emisiones “engañosas” de preferentes, Elvira Rodríguez se negó a aceptar el término para la operación en general de Bankia, ya que, aunque en efecto existieron casos de ventas a personas de edad avanzada que ignoraban lo que estaban firmando, declaró que “sinceramente” no creía que se la operación hubiera lanzado con intención de estafa. “Se sabía que eran un producto de riesgo. Tenían dos cuestiones claramente incorporadas a la información: que si la sociedad no tenía beneficios no se cobraban dividendos, y que si la sociedad quebraba, se perdía el total de la inversión”. Dicho lo cual, estuvo de acuerdo en que tenían que procurar que un caso así “no se vuelva a dar de ninguna de las maneras”.

Entre las nuevas medidas tomadas estos años por la Comisión, Rodríguez destacó el código de buen gobierno, con un nivel del cumplimiento del 70% y “una buena acogida a nivel nacional”. Tras recordar que “cuando llegúe a la CNMV me encontré con una falta de medios para atender a unos mercados financieros cada vez más complejos”, consideró que la nueva estructura “ha dado una respuesta adecuada a las deficiencias de cooperación entre los supervisores de distintos países europeos”.

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