Inverco presenta su informe sobre información pública y pensiones en un acto organizado conjuntamente con APIE

Angel Martínez-Aldama, presidente de INVERCO, durante la presentación del estudio sobre información de planes de pensiones organizada en colaboración con la APIE.

El estudio La jubilación y la importancia de saber, elaborado por Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, que agrupa al 99% de los gestores privados, y presentado con la colaboración de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) pinta un marco de desconocimiento e incertidumbre sobre la estabilidad económica de que disfrutarán los españoles en sus años de jubilación.

Según sus conclusiones, el 96 por ciento está preocupado porque el sistema público de pensiones no sea sostenible a largo plazo; al 94 por ciento le preocupa que la pensión pública que reciba cuando se jubile no sea suficiente para mantener su nivel de vida; tres de cada cuatro españoles piensan que cuando se jubilen las pensiones públicas serán peores que las actuales. Sin embargo, sólo un 21 por ciento consigue ahorrar mensualmente para complementar su futura pensión.

La carta que nunca llegó

El 90 por ciento de los españoles asegura que planificaría mejor su jubilación si recibiera información de forma anticipada por parte del Estado. Pero, a diferencia de lo que ocurre en otros países de la Unión Europea, esa información no se le hace llegar. Dispone, eso sí, de un simulador web para calcular el importe de su pensión instalado en 2015 en la página de la Seguridad Social, pero sólo el 23 por ciento conoce su existencia y, de ellos, sólo la mitad lo han utilizado; de todos modos, según denuncia Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco, tiende a cometer graves errores en sus estimaciones.

En conjunto, el contribuyente medio está inmerso en una situación de desconcierto, con herramientas insuficientes e inexactas para calcular su pensión pública. Lo paradójico es que, en principio, todo estaba listo para que esta situación se solucionara y el Gobierno hiciera llegar a cada ciudadano una carta personalizada con el cálculo de su pensión, pero en noviembre de 2014 el proyecto quedó interrumpido sine die cuando sólo le faltaba su aprobación por el Consejo de Ministros.

Falta de información, y desinformación

En la presentación del informe, Martínez-Aldama reclamó al gobierno que volviera a poner en marcha la operación, ya que “tiene la obligación formal de hacerlo” al basarse en una ley que fue aprobada por el Parlamento. Además de facilitar a los ciudadanos una información a la que tienen derecho, con ello se conseguirían “desmitificar informaciones negativas que a ninguno ayudan, y al sistema tampoco. No creemos que sea bueno que haya titulares o transmisiones de información diciendo que la Seguridad Social está en quiebra o que no va a poder sostener sus pensiones”, declaró Martínez-Aldama, que considera que un flujo adecuado de información personalizada es la mejor manera de eliminar el alarmismo.

Íñigo de Barrón Arniches, presidente de APIE, y Angel Martínez-Aldama, presidente de INVERCO, antes de la presentación del estudio sobre información de planes de pensiones.

Actualmente, diez países de la UE –Alemania, Austria, Croacia, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia– envían al domicilio de los trabajadores información personalizada sobre el importe de su pensión, si bien hay ligeras variantes en el procedimiento: por ejemplo, Finlandia la envía desde la primera cotización cualquiera que sea la edad del trabajador, mientras que Alemania e Inglaterra lo hacen a partir de los 27 años de edad, cuando se llevan cinco años cotizando. La periodicidad anual es la más habitual, aunque hay países cono Francia que optan por la fórmula quinquenal, o Croacia y Portugal, que la envían cuando se les solicita. En España, el 61,6 por ciento de los encuestados querría recibir esta información con carácter anual, frente a un 22% que la preferiría cada dos años.

Una herramienta que no funciona

Hasta que España se ponga a la altura de estos diez países, los contribuyentes tienen a su disposición el simulador en la web de la Seguridad Social para calcular ese importe. Sin embargo, según señala Martínez-Aldama, no es una herramienta fiable y ofrece unas cifras “un 50 o 60 por ciento superiores a la pensión máxima actual. a una persona de cuarenta años con base máxima de cotización le calcula una pensión del entorno de 4.200 euros, cuando el máximo que puede cobrarse son 2.576; y si se está en los 50, de 3.600. No deflacta el efecto de la inflación como debería hacerse. Y esto genera una situación de ilusión monetaria que lleva a errores”. Si a eso se le suma el reducido número de españoles que están enterados de su existencia, la desalentadora conclusión es que “La herramienta es desconocida y, siendo conocida, no es útil”.

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